Nuevo Dacia Spring: ahora sí (y por un precio de derribo)
Dacia acaba de presentar la segunda generación de su primer y único eléctrico, el Spring. Pese a seguir siendo un coche del segmento A, cuatro plazas y de medidas muy contenidas, es verdad que ahora gana presencia, estética y tecnología; sin perder ese espíritu de coche práctico y sencillo. livefromquarantine.club
El Celta vuelve a quedarse corto
Tercer partido que concluye en tablas en el que falta velocidad en el juego y claridad arriba, esta vez, frente a uno de los mejores especialistas defensivos del campeonato. Falló el planteamiento inicial que Claudio rectificó con notable mejoría tras el intervalo antes de mover el banco. El gol de Starfelt, primero en mucho tiempo de estrategia ofensiva, inclinó el campo a favor de los celestes, que se extraviaron en un laberinto de dudas y malas decisiones cuando todo se les puso a favor con la expulsión por doble amarilla de Zaid Romero con media hora por delante.
Solo cuatro repiten.
Enésima vuelta de tuerca de Giráldez al once (112 distintos lleva ya) con escaso efecto. Repitieron apenas Radu, Yoel (ayer como central derecho), Marcos Alonso, Ilaix y Román. Quinto tridente en cinco partidos (esta vez Aspas-Durán-Hugo González) con los recurrentes problemas para acelerar el juego en terreno rival y generar peligro en el último tercio del campo.
Golpe de estrategia
Las acciones de estrategia defensiva siguen pasando factura, en este caso un infortunado córner que Satriano embocó a quemarropa tras pegar accidentalmente el balón en la rabadilla de Hugo González. Combinación de error en la marca y mala suerte que el Getafe aprovechó para meterse en la trinchera. El escenario de partido deseado para los azulones.
El empate de justicia
Cuesta recordar cuando marcó el Celta por última vez un gol de estrategia ofensiva. No es una suerte que domine precisamente el equipo celeste, pero la incorporación de Berto Suárez al cuerpo técnico comienza a dar algún fruto. La jugada fue perfecta, con un tensionado centro de Hugo González a la raya del área chica que Starfelt envió a la red con un testarazo inapelable. Un gran gol con la firma del central sueco, pero también con la del valenciano, un debutante en LaLiga que tiene un guante en la pierna derecha y apunta a convertirse en un activo muy fiable (también lo es Miguel Román) en este tipo de jugadas.
Segundas partes mejores
Giráldez parece empeñado en contradecir el conocido dicho cinematográfico de que las segundas partes no suelen ser buenas. El porriñés interpreta bien los problemas y suele corregirlos con modificaciones tácticas o cambios. Acaparó en el segundo tiempo el Celta el balón con más dinamismo y obligó al Getafe a amontonarse en torno a Soria, el incombustible guardameta azulón, que ayer batía el récord de titularidades en LaLiga (194). Mucha pelota, pero pocas ocasiones claras. Apenas un centro que Hugo remató manso y algún tiro lejano, además de una peligrosa aproximación mal resuelta por Javi Rueda que Borja no consiguió rematar.
Peor contra 10
La expulsión de Romero, lejos de facilitar las cosas, empeoró al Celta, que se enredó en una espiral de precipitación que no le llevó a ningún lado. El Getafe sufrió menos que 10 que con 11 en el campo.
Hugo González
El mejor atacante del Celta y una de las mejores noticias de otro partido que confirma la necesidad urgente de que el juego vuelva a fluir en los metros finales del campo
El complemento perfecto
Hay futbolistas que mejoran una posición y futbolistas que elevan a todo un equipo. Rodri pertenece a la segunda categoría. No llega al Barça de Flick para ocupar el centro del campo, sino para gobernarlo. Su fútbol no hace ruido porque no necesita hacerlo. Es un metrónomo: mide el tiempo, ordena el espacio y convierte cada decisión en la más lógica. Parece sencillo porque roza la perfección.
Quizás el gran salto cualitativo del Barça no estaba necesariamente en fichar al mejor delantero centro. Estaba en encontrar a quien permitiera que todos los demás jugadores fueran mejores. Rodri ofrece algo más valioso: equilibrio. Y el equilibrio, en un equipo concebido para atacar, no es prudencia, es sensatez. Rodri es la plataforma desde la que se puede ser todavía más valiente.
Con él, el Barça gana una ayuda defensiva extraordinaria. Cuando el equipo no tiene el balón, acomoda la defensa en el eje central. Lee dónde caerá la segunda jugada, corrige antes de que aparezca el peligro y protege a los centrales cuando el equipo se estira. No defiende corriendo detrás del balón, sino llegando antes al lugar donde irá. Esa inteligencia reduce transiciones, ahorra esfuerzos y permite que Flick mantenga su apuesta ofensiva sin convertir cada pérdida en una amenaza. Convierte al Barça en un bloque único, el equipo ya no se rompe.
Pero Rodri es también la salida limpia y clarividente. Elige el perfil, atrae al rival y encuentra al hombre libre. Si le presionan, libera a Pedri en la salida. Si le esperan, avanza. Si cierran el pase interior, cambia la orientación. Siempre parece disponer de un segundo más porque, en realidad, ha pensado la jugada un segundo antes. Juega con las dos piernas como si fuera ambidiestro, sin serlo.
Y después está su presencia ante el bloque bajo. Cuando el rival se encierra, Rodri se instala en la frontal como un central de balonmano. Hace circular el balón de lado a lado, fija la estructura, recoge cada rechace y evita que el ataque se rompa. El Barça ya no tiene que empezar de nuevo después de cada despeje. La jugada continúa. El asedio respira. El rival no descansa.
Algunos preguntan cómo puede complementarse con Pedri. La pregunta debería formularse al revés: ¿cómo no iban a complementarse dos futbolistas que entienden el juego antes que los demás? Rodri le quita a Pedri el trabajo más ingrato y le devuelve a su zona de influencia natural. Lo libera para influir más arriba, asociarse y acelerar el juego. Uno impone el compás; el otro escribe la melodía. No se pisan: se encuentran.
Y Fermín completa la obra desde una naturaleza distinta. Si Rodri ordena y Pedri imagina, Fermín irrumpe. Es el puñal que atraviesa la defensa rival como si fuera mantequilla, el centrocampista que juega como un cuarto atacante y aparece donde nadie lo espera. Su fútbol rompe la geometría con desmarques, agresividad y hambre de área. Es un falso centrocampista dentro de un centro del campo que ya posee pausa, dirección y sentido.
Rodri, Pedri y Fermín suman tres virtudes que pocas veces conviven: control, imaginación y profundidad. Uno sostiene el cuadro, otro mezcla los colores y el tercero rasga el lienzo. No son tres centrocampistas, sino tres formas complementarias de dominar un partido.
Con Rodri puede multiplicar el fútbol que produce esos goles. Ayuda a defender, mejora la salida, gobierna el ataque posicional y hace mejores a quienes tiene alrededor.
Cubarsí, Golden Boy...como mínimo
El nivel que está manteniendo Pau Cubarsí de forma ininterrumpida desde tiempos ya inmemoriales lo estanos normalizando, pero no deberíamos. El mejor jugador joven del Mundial (bien podría haber sido elegido MVP ‘adulto’) ha empezado el curso 2026/27 como lo acabó, como un tiro.
Tras una merecida desconexión veraniega, el de Estanyol se ha adueñado en un abrir y cerrar de ojos de su puesto de titular en el central derecho del Barça. Cero dudas y todo certezas. Es el mariscal indiscutible de la línea trasera del equipo de Hansi Flick. El corrector, el que rompe con pases verticales imposibles. Si el cuadro barcelonista ha arrancado la Liga como un tiro, una parte de la culpa la tiene ‘Cuba’.
Otro clínic en Valencia
Frente al Valencia en Mestalla volvió a caer un clínic en toda regla. Corrigió cuando tocó algún error en salida de Gerard Martín, mandó la arriesgada línea del fuera de juego adelantada. Dejó un par de envíos filtrados marca de la casa. Es una bendición el gerundense para Hansi, que, veremos a quien afianza en ese lateral zurdo a lo largo del curso. Gerard Martín, tras su explosión el curso pasado en el eje, tiene muchos números.
Pero Andreas Christensen está rayando a buen nivel estas semanas y si tiene continuidad física será un elemento a tener muy en cuenta. Y hay que añadir a Jules Kounde en esa pugna, puesto que Hansi ve al galo ahora más por dentro y a Eric Garcia en el carril. Es una de las principales modificaciones en la retaguardia.
Volviendo a Pau, todo apunta, toquemos madera, que se llevará el Golden Boy. Ya lleva un par de años opositando, pero entre Lamine Yamal y Doué se quedó con la miel en los labios estos últimos dos años. Este 2026 parece que el camino está mucho más llano y podría levantar ese galardón a mejor jujgador europeo menor de 21 años.
Pensando en el Balón de Oro
Es de justicia después de todo lo que viene haciendo desde su debut con apenas 16 años y, sobre todo, después de una Copa del Mundo bárbara en la que fue pieza indispensable de la selección española, que sumó su segunda estrella. A partir de ahí, pensando ya en clave Balón de Oro, no es descabellado que pueda ocupar los primeros puestos. Hay un debate existente que ha avivado el amigo Mourinho respecto a qué tipo de méritos se debería reunir para optar al trofeo a mejor del mundo de la revista France Football.
Se use el baremo que se use, el nombre del defensa formado y forjado en La Masia debería estar sí o sí en esas quinielas pensando en las primeras plazas. Ese Mundial quedará para el recuerdo, pero también cómo viene liderando la defensa de todo un Barça (campeón de Liga, Supercopa y cuartofinalista de Champions) con 18 y 19 años.
