Pau Cubarsí es un jugador diferente. Rompe con muchos de los esquemas establecidos que te imponen en la élite del fútbol: el de lucir ropa cara, llevar coches de lujo o de tener el cuerpo completamente tatuado, por ejemplo. Cubarsi es otra cosa: un chico sencillo, de pueblo y de los suyos, tanto de sus amigos como de su familia.
A nivel deportivo, es un defensa que ha crecido bajo la tutela de La Masía. Ha ido adquiriendo los conocimientos que te proporciona el Barça y todos los conceptos para poder encajar en el primer equipo. Se ha vuelto imprescindible. Más bien, uno de los mejores defensas del planeta hoy en día, lo que le va a llevar a ganar el 'trofeo Kopa'. Su Mundial fue impecable y también fue uno de los pilares fundamentales de la consecución del título liguero con el Barça.
Una familia normal, trabajadora y catalana
Su crecimiento deportivo no parece haber cambiado demasiado su manera de entender la vida. Criado en Estanyol, un pequeño pueblo de Girona, el defensa del Barça y de la selección española mantiene una estrecha relación con su familia y con el lugar donde creció. Él mismo reconoce que se siente especialmente cómodo lejos de las grandes aglomeraciones y asegura: "No me molesta para nada que digan que soy de pueblo. Yo vivo mejor en el pueblo que en la ciudad", comentaba en una entrevista con 'El Mundo' hace un año.
Su entorno familiar ha tenido un papel decisivo en esa forma de ser. La familia está vinculada desde hace generaciones a una carpintería y Cubarsí recuerda haber pasado muchos veranos junto a su padre en el negocio. Ahora trabaja su tío. Más allá del oficio, aquello le permitió comprobar desde pequeño el esfuerzo necesario para sacar adelante una familia. "Cuando ves a tus padres trabajar tan duro para sacar a la familia adelante, cuando ves el esfuerzo que hacen para que sus hijos estén bien, eso se convierte en una referencia para ti", explica el futbolista.
Ese aprendizaje le ha servido para afrontar una fama que llegó cuando todavía era muy joven. "Que no pierda nunca la humildad, que tenga los pies en el suelo, que sea buena persona y que me junte siempre con la gente que me quiere". Su madre, además, continúa ejerciendo ese papel de vigilancia que él mismo describe con humor: "Puede que me lleve una colleja de mi madre", contaba en su día.
Cubarsí no quiere un Ferrari
El dinero tampoco parece haberse convertido en una obsesión para el central azulgrana. A pesar de que su carrera le ha situado en una posición económica privilegiada para su edad, Cubarsí asegura que su prioridad continúa siendo el fútbol. "No me fijo mucho en el dinero. Quiero jugar a lo que me gusta, nada más. No pienso ni en el dinero ni en la fama ni en nada de lo que lleva consigo el fútbol", afirma. "Tampoco me quiero comprar ahora un coche con muchos caballos, no vendría a cuento. Cuando pasen los años, y mi madre me dé el visto bueno, me compraré uno bueno".
Cubarsí explicaba también que comenzó a darse cuenta de su nueva realidad cuando la gente empezó a pedirle fotografías por la calle. Sin embargo, reconoce que cuando está con sus amigos se comporta de una manera mucho más espontánea: "Cuando estoy con mis amigos, con mi gente de confianza, soy más divertido", concluía.