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El Fabril, tras los pasos de las mejores generaciones de Abegondo: "Hay un gran trabajo común en la cantera"

El Fabril está a un paso de alcanzar su sexto ascenso. Depende de sí mismo y podría tocar el cielo este fin de semana, en Riazor, ante su gente, aunque no podrá descorchar el champán hasta conocer el resultado del Oviedo Vetusta. Le saca nueve puntos a falta de doce por jugarse, pero tiene el golaverage perdido. Ha sido una larga travesía para la cantera blanquiazul desde aquel descenso en 2019 a Tercera División, antes del reajuste de la pirámide nacional y la creación de una escala intermedia entre Segunda División B y Segunda. En el recuerdo queda la promoción bajo la tutela de Óscar Gilsanz, los cimientos a los que hoy Manuel Pablo da forma; y el camino de quienes estuvieron antes. En las victorias y, también, en las derrotas, porque no se entiende al filial coruñés sin aquellas fases de ascenso fallidas cuando ganar la liga no era suficiente. "Es un premio a la regularidad, un privilegio de quien ha sido el más regular. En un play off dependes a veces de acciones puntuales que te pueden estropear toda una temporada", explica Rubén Rivera, delantero coruñés en la promoción de 2007, con Tito Ramallo en el banquillo, y quien también contó otras dos promociones fallidas.

Ha cambiado mucho el fútbol desde entonces. También el filial blanquiazul, oficialmente con el apellido Fabril, denominación que rescató en 2017 para hacer honor a sus orígenes. Ahora, en las manos de uno de los mitos del club: Manuel Pablo. Casi 30 años al servicio de la entidad. Un entrenador "muy cercano", recuerda Álex Barba, uno de los capitanes en aquel ascenso que se cerró en O Barco en la última jornada. "Fue un año muy bonito, muy agónico, en una Tercera muy complicada. Teníamos un muy buen vestuario, de los que me llevo grandes amigos y el recuerdo de una temporada difícil, pero muy bonita", apunta el centrocampista coruñés, actualmente jugador del Coruxo. En aquel ascenso estaban jugadores como David Mella, recuperado a tiempo tras una larga pubalgia; Dani Barcia, Jairo u otros que siguen en la nave, como Mario Nájera, Hugo Ríos y Brais Suárez. Representantes de la generación que tocó el cielo en Marbella.

El factor grupal es una de las grandes claves. Lo sabe Barba, quien compartió generación con los jóvenes que subían de juvenil: "Éramos pocos que ya estuviésemos el año anterior, veníamos de hacer también buen curso [cayeron en la promoción ante el Ourense CF], teníamos un muy buen grupo, que fue importante, y Óscar Gilsanz supo manejar muy bien el vestuario. La clave fue la piña que teníamos, además de una plantilla con un nivel muy alto".

Los nombres propios ahora son otros, pero el factor común sigue siendo el mismo: talento forjado en Abegondo. Rubén Rivera conoce bien el producto local. Ya colgó las botas, tras marcar goles en Austria, en Asturias y en decenas de campos de Galicia. Aquello fue el inicio de su camino, aunque nadie le regaló nada. Perder también formó parte del camino: "Con el Fabril jugué tres eliminatorias. Dos no las pasamos y una, sí. Las promociones son pequeños detalles". Recuerda que tenían "muy buen equipo, con dos jugadores por puesto", entre los que se encontraban nombres como Álex Bergantiños, Fabricio Agosto, Piscu o Iván Pérez. "Competíamos en una Tercera División muy dura. El Fabril, por tendencia, solía ser campeón. Teníamos un equipo muy versátil, que podía hacer gol de cualquier manera. El grupo era maravilloso", explica Rubén, quien acentúa la dificultad en aquellos años: "Tengo muchos play off y muy pocos ascensos". En la 06-07, en la que el Fabril acabó líder de su grupo, logró el ansiado ascenso a Segunda B tras vencer en doble eliminatoria al Anguiano y al Don Benito, con un Tito Ramallo a los mandos al que le daban "más de un dolor de cabeza".

No todo fueron victorias. Lo sabe bien Uxío Marcos, central en un Fabril colosal que acabó saliendo escoltado de El Palo y sin ascenso. Fue en la temporada 12-13 y, tras vencer en la final por el ascenso por 4-2 en Riazor, los blanquiazules cayeron en el barrio malagueño en un encuentro que fue una auténtica encerrona. "Fue un gran chasco. Teníamos muy buen equipo. En Riazor teníamos que haber hecho más diferencia", recuerda sobre una eliminatoria que podrían haber encarrilado en la ida, de no ser por el acierto a balón parado rival. Jugar en Riazor, como hará el Fabril este domingo, fue "muy ilusionante", pero en el campo andaluz fue imposible. "Se juntó todo y salió para ellos. Recuerdo que estaba Fernando Vázquez, entre el público, y la gente le decía de todo, aunque él estaba tranquilo", rememora. Sin embargo, la derrota fue "un shock". "Lo perdimos todo en el último momento, y de esa manera, fue triste", concluye sobre un día en el que jugar fue imposible. En aquella generación estaban nombres como Pablo Insua, Marc Martínez, Luis Fernández, Álvaro Lemos, Dani Iglesias o Romay, entre otros.

Primera RFEF, un cielo para el Deportivo

Desde hace años la entidad ha dado un giro en su política de club. Quiere ser un Deportivo que se sustente a través de la cantera. De la formación. No es fácil. No lo será si la primera plantilla promociona a la máxima categoría nacional. Real Sociedad, Athletic... y el propio Celta, algunos de los espejos donde mirarse. Y tener al filial en bronce es fundamental para acortar la distancia entre el filial y los mayores. "Para todos es lo mejor. La función de un filial es nutrir al primer equipo o tratar de que el máximo de futbolistas lleguen", explica Barba, quien considera que ver cómo está actualmente el elenco que dirige Antonio Hidalgo, con varios futbolistas criados en Abegondo, demuestra que "hay una apuesta mucho mayor que en otras etapas".

Para Uxío, lo importante en el futuro de la cantera del Deportivo no son las categorías. Ni la del primer equipo ni la del filial. "Lo que importa es el modelo, quizá en Primera RFEF los jugadores pueden evolucionar un poco más, pero se mejora también entrenando y dándoles oportunidades. Eso es lo que necesitan, tanto en Primera como en Segunda", destaca el que fuera zaguero y ya se retiró del fútbol. "Más importante es la filosofía, ahí es donde va a salir la gente, se puede ver en ejemplos como el Barça. Guardiola sacó a jugadores que estaban en Tercera", añade.

Rubén Rivera añade que el Dépor está en el camino adecuado, con un trabajo notorio en su base: "El trabajo de Manuel Pablo es espectacular. Pero no es solo el Fabril, también el juvenil con Miguel Figueira, el Juvenil B con Dani Xelo... Da igual la categoría, hay un gran trabajo común". Son las semillas para un futuro filial que, gracias al actual, competirá un paso más cerca del primer equipo.

Fuente original: www.sport.es →